Me hiciste quererte cuando no quería querer a nadie.
Tranquila, déjame llorar solo.
Yo nunca he necesitado de nadie, no necesitaré de ti tampoco.
Sé curarme solo, lo he aprendido toda mi vida.
Yo nunca he necesitado de nadie, no necesitaré de ti tampoco.
Sé curarme solo, lo he aprendido toda mi vida.
¿Cuánto debe esperar un corazón para olvidar? No lo sé…

Echo de menos los antiguos amores, echo de menos la dicha de alguna vez saberme querido. Pero creo firmemente que he tomado la mejor decisión, he de ser un cobarde para el amor, he de huirle tantas veces como haga falta. Te escribo porque sé que será la única manera de que no vuelvas.
Me odio por todo el amor que un día te tuve.
Me he despedido de ti tantas veces, que desconozco si me he ido realmente.
No rompes lo que curas, no lo supiste entender.

Todos han huido de mí, hasta yo me he abandonado, excepto tú, querida tristeza.
¿Siempre has de estar ahí, verdad?
Los días pasan y solo se sobrevive gracias a recuerdos, perdí la noción del tiempo, no recuerdo ya cuántos años llevo luchando contra esto. Muchos creen que no soy consciente de cómo estoy NO VIVIENDO, pues nadie consideraría esto vida…pero, estoy consciente aún, no busco ayuda, no la quiero, sé hace mucho tiempo que ya no tengo remedio. No soy masoquista, no disfruto esto.
He conocido la vida y sus dichas, pero han sido efímeras como todo en mi vida, se han ido como todo se va. Ahora solo deseo escribir hasta que no me quede algo más por expresar, espero con ansías cerrar el ciclo, no quiero buscarlo por mis medios, puedo esperar un poco más.
Gracias por dejarme ir, yo nunca tuve el valor de irme