A ella ya se le olvidan muchas cosas, entre ellas, yo.
Busco tu rostro en cada mujer que veo pasar.
Te voy a querer toda mi vida, pero no te voy a hablar nunca más.
Eres todas esas noches de insomnio que jamás podré recuperar.
Yo escribo porque pienso que me lees.
Y eso es terrible.
Siempre creí que eras un atajo a un suicidio lento, una excusa para tutear con mi desesperanza, que serías magia, y yo tu peor truco, que pronto me acompañaría tu ausencia; que el amor se había vuelto un lugar tan vacío.
Aquí también se ha jodido todo, se hacen interminables los recuerdos, los silencios. Que siento más pesada la derrota; que no di suficientes razones para que te quedaras, que nunca se está listo para las despedidas, que nuestro adiós no se ha llevado nada